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Minotauro a tiempo parcialPluriempleado de laberintos
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CyberfeminismoEn este contexto, el cyberfeminismo se puede entender como un espacio abierto de posibilidades que se dan para el pensamiento y el activismo feminista en la red. Recordemos que coinciendo con los orígenes del Net Art algunas de las artistas más reconocidas –como Jenny Holzer, o Julia Scher– junto con otros artistas como Lawrence Weiner, estuvieron invitados por Benjamin Weil a experimentar con los procedimientos de Internet en uno de los web sites más míticos Äda'Web.
Sin embargo el momento álgido del cyberfeminismo se desarrolla cuando en septiembre de 1997 se celebró en Kassel la Primera Internacional Cyberfeminista en la Documenta X. Net, artistas mujeres comenzaron entonces a ganarse una posición reconocida. Rachel Baker, Josephine Bosma, Shu Lea Cheang, y las VNS Matrix -un grupo de artistas y activistas de Adelaide (Australia) que escribieron ya en 1991 el primer Manifiesto Cyberfeminista-, todas ellas eran de las pocas mujeres que estaban haciendo importantes trabajos.
Internet en general vivía en aquellos años un momento de euforia y entusiasmo, y un movimiento tan plural y activista como el cyberfeminismo nacía en un clima de optimismo.
Muchas son las preguntas que podemos hacernos. Entre ellas, las que nos plantea Alex Galloway: "¿En qué medida nos marca sexualmente la tecnología?, ¿Se consigue desterrar la discriminación de Internet con el anonimato sexual del medio?, ¿Puede la tecnología ayudarnos a superar el patriarcado?"
Ana Martínez-Collado
Fragmento del artículo Cyberfeminismo: Tecnologías de la subjetividad y políticas de género en las redes de la nueva comunicación.
Texto e imagen: http://www.estudiosonline.net/temp/contraposiciones/anamartinez.htm Sobre lo visibleEl arte no reproduce lo visible.
Lo hace visible.
Paul Klee (1879-1940)
Foto: Insula Dulcamara, obra del pintor Paul Klee, del año 1938
Everness
PájaroEnvidiamos la suerte del pájaro y prestamos alas a los que amamos, porque sabemos por instinto que, en la esfera de la felicidad, nuestros cuerpos gozarán de la facultad de atravesar el espacio como el pájaro el aire.
Alphonse Toussenet. L'Esprit des bêtes. Le monde des oiseaux, ornithologie passionnelle (1853-1855)
Pájaro, hombre, mujer
Obra del pintor Manuel Coronado
http://fabian.balearweb.net/post/187/5739 Es así que he vivido...La lógica no es precisamente una de las trampas más pequeñas que encontramos sobre las vías del verbo. Una de las pocas ventajas que puede proporcionar la práctica de una poesía sometida a rígidas condiciones formales, y que por tanto exige un trabajo de sustitución de expresiones (si no de ideas) en ocasiones farragoso, es el acostumbrarnos a luchar o a componer con el Logos y sus recursos reflejos...
Como ya dije en otro lugar: el poeta tiene que ser el último en contentarse con las palabras.
Paul Valéry, Monsieur Teste (Editorial Laertes, 1980).
AbracadabraA B R A C A D A B R A
A B R A C A D A B R
A B R A C A D A B
A B R A C A D A
A B R A C A D
A B R A C A
A B R A C
A B R A
A B R
A B
A
Muchas frases y palabras de rituales, talismanes y pantáculos tienen sentido simbólico bien por sus modalidades de empleo o en sí, por sentido fonético, y, con mayor frecuencia, gráfico. Esta palabra fue muy utilizada durante la Edad Media con fines mágicos y proviene de la frase hebrea abreq ad hâbra, que significa "envía tu rayo hasta la muerte". Solía escribirse dentro de un triángulo invertido o constituyéndolo ella misma, a base de suprimir una letra cada vez: la primera de la línea superior, hasta terminar por la A. También se ha relacionado esta palabra mágica con el Abraxas de los gnósticos, en realidad uno de los nombres del dios solar Mitra.
Diccionario de símbolos, Juan-Eduardo Cirlot, Editorial Labor S.A.
El Arte en el SupermercadoPara más información:
Las cosas extrañasMucho oímos acerca del error humano que acepta lo que es fingido como si fuera real. Pero vale la pena recordar que, con las cosas extrañas, a menudo tomamos lo que es real por lo que es fingido.
G. K. Chesterton, El mundo al revés (La Espiga de Oro, Buenos Aires, 1945).
El éxtasis de una bromaMilan Kundera, Los testamentos traicionados, Ediciones Destino, 1993.
Foto: www.freyatoys.com
La Rueda de la FortunaDiccionario de símbolos, Juan-Eduardo Cirlot, Editorial Labor S.A.
Experiencias con el tiempo... Busto del emperador Adriano
Experiencias con el tiempo: dieciocho días, dieciocho meses, dieciocho años, dieciocho siglos. Supervivencia inmóvil de las estatuas que, como la cabeza del Antínous Mondragón, en el Louvre, viven aún en el interior de este tiempo muerto. El mismo problema planteado en términos de generaciones humanas: dos docenas de pares de manos descarnadas, unos veinticinco ancianos bastarían para establecer un contacto ininterrumpido entre Adriano y nosotros.
Marguerite Yourcenar, Cuaderno de notas de las Memorias de Adriano, Edicions Proa, 1994.
Sorprendido por algún ruido...Sorprendido por algún ruido volví a ponerme el pantalón y me dirigí a Los Espejos: allí volví a encontrar la luz.
En medio de un enjambre de muchachas, Madame Edwarda, desnuda, sacaba la lengua. Para mi gusto era encantadora. La escogí; se sentó a mi lado.
Apenas tuve tiempo de contestar al coime; tomé a Edwarda que se abandonó en mis brazos; nuestras bocas se juntaron en un beso enfermizo. La sala estaba repleta de hombres y mujeres; tal era el desierto en que se proseguía el juego.
Durante un instante su mano se deslizó; me rompí súbitamente como un vidrio; temblaba en mis calzones; sentía a Madame Edwarda, cuyas nalgas retenía en mis manos; ella también se desgarraba; en sus grandes ojos extraviados estaba el terror y en su garganta un largo gemido de estrangulada
Georges Bataille, Madame Edwarda (Los brazos de Lucas, Premià Editora S.A. México 1979).
OjoDiccionario de símbolos, Juan-Eduardo Cirlot, Editorial Labor S.A.
Tiempos modernosLa sociedad industrial crea el mito del dominio irreversible de la naturaleza. El paisaje muda de aspecto. Allá donde había bosques y campos, se levantan grandes estructuras de hierro, edificios, factorías, gruas, máquinas resonantes, que aspiran a inculcar una nueva concepción del mundo y de la vida.
Pero pronto algunos elementos de esta civilización mecanizada, en unos ciclos productivos cambiantes, devienen obsoletos y desaparecen para el uso
utilitario. Después de su desballestamiento, sólo quedan los restos.
En terrenos y descampados del extraradio de las metropólis se sedimentan montones de chatarra abandonados que, paradójicamente, con frecuencia son reconquistados por aquella misma naturaleza a la cual pretendían dominar...
Fuente: Primeras frases del texto de presentación de la exposición Age of iron
MinotauroMonstruo fabuloso medio hombre (en la parte inferior) y medio toro. Para encerrarlo, se construyó el Laberinto de Creta. Siendo carnívoro, y por haber sido vencidos los atenienses, veíanse obligados a mandar, cada siete años, siete jóvenes y siete doncellas para que le sirvieran de alimento. Tres veces fue pagado ese tributo; a la cuarta, Teseo mató al minotauro, ayudado por Ariadna y su hilo mágico...
Diccionario de símbolos, Juan-Euardo Cirlot, Editorial Labor S.A.
Tauromàquia
Obra de la pintora Pons Tello, del año 2003
Arte hallado entre los escombrosPara Baudelaire el artista moderno es un trapero, un ropavejero que recupera los despojos y las sobras que la sociedad industrial arroja en los contenedores. En tantísimas ocasiones, Baudelaire repitió que el poeta moderno era el que recogía los temas de su arte de entre la basura y los escombros: de entre los desperdicios de la opulenta sociedad capitalista. Allí, en la basura, los objetos pierden su identidad, su función y su origen, recogen los atributos que el nuevo propietario les da y la proximidad con otros desperdicios les recubre de un nuevo sentido, de una extraña analogía y, a menudo, de una sorprendente expresión. Con sus nuevos atributos, esos desperdicios, que el poeta reconoce en su fragmentación y en su nuevo orden, le muestran la pérdida de sentido de la unidad tradicional, en que cada cosa era la que era, en una "absence complète d´unité". Ahora, cada cosa es distinta de la que fue y no remite ya a la totalidad, sino a la fragmentación de todo.
La nueva poesía, el nuevo arte, surge de arrancar de los elementos de la realidad lo que poseen de más propio, de liberarlos de su antiguo sentido y de mostrarlos en un significado nuevo que se manifiesta en su materialidad, en su humildad y en su excrecencia. El artista moderno, para Baudelaire, es aquel capaz de dar contenido poético a lo que era precario y transitorio y de mostrarlo, de entre tanto magma informe, en una noble distinción capaz de liberarlo de lo que fue para llegar a ser lo que la imaginación procura que sea. Naturaleza / Ciudad Ya no es la naturaleza la que ofrece los temas al arte; ni su representación ni su emulación despiertan la necesidad de poetizar: es en la vida de la metrópolis, con sus infinitas transformaciones, correspondencias y conexiones, donde la poesia muestra su capacidad universal de metamorfosis. En la naturaleza, todo permanece idéntico a si mismo; apenas los fenómenos naturales pueden transformarle su sentido. En la ciudad industrial nada permanece, está todo en constante y profundo cambio y pocas cosas pueden identificarse y reconocerse, como no puede identificarse al ciudadano ni reconocer el sentido de sus desperdicios, ni el cúmulo de ideas, imágenes y emblemas que todo ello despierta en el artista y en el posible espectador. Baudelaire, poeta capaz de teorizar sobre su propia poesía y de reflexionar sobre la vida y la estética de la ciudad industrial, sintetizó la compleja experiencia de una sociedad que veía atónita la fragmentación del mundo en miles de objetos y formas sin sentido y que se consideraba inacapaz no tan sólo de ofrecerles otro nuevo, sino de asumir que sólo desde el sujeto y desde la autonomía de la subjetividad podría encontrarse algún sentido a todo ello, aunque fuera individual, transitorio, subjetivo y arbitrario. Los objetos que produce la civilización industrial tan sólo tienen valor cuando están en uso; cuando dejan de hacerlo pierden cualquier otro valor posible, apenas son nada; artefactos irreciclables que mueren en la soledad de los escombros y en los rincones más polvorientos de nuestros domicilios despojados de sus atributos originales, y que nunca serán antigüedades puesto que perdieron el misterio de su azarosa belleza, vestigios del pasado a los que el tiempo no puede devolver la nobleza de su utilidad, ni revelar la actualidad de su melancólica presencia. ¿Qué podemos hacer por un ordenador anacrònico, por un móvil obsoleto, por un televisor estropeado, por un automóvil siniestrado? Tirarlo a la basura. O, como pretendía Baudelaire, ofrecer a estas escorias otro sentido, otra función, otra forma de permanecer en el mundo que revelen aquello de eterno que su constante uso encubrió bajo la necesidad de su funcionamiento. Apenas se recogió la propuesta de Baudelaire y habríamos de esperar a algunos poetas simbolistas, Mallarmé, Rimbaud, Corbière, Lafargue, Proust, Eliot, para que actualizaran las teorías estéticas de Baudelaire en esa poesía que ennoblece el tedio del domingo por la tarde o el dormitorio de la secretaria particular que deja secar la ropa interior sobre el espejo de la cónsola. Este recurso literario y filosófico que Baudelaire nombró como alegoría y que Walter Benjamin redefinió, muestra simultáneamente la gloria del pasado y la ruina del presente, la totalidad de lo que fue y la fragmentariedad de lo que irremediablemente es ahora. Sin embargo serán los pintores y escultores de las primeras vanguardias los que devolverán la verdadera actualidad a esa recuperación del escombro y la basura que bajo la palabra mágica de collage reivindicaron lo que de suprasensible aún mantienen nuestros desperdicios. Antoni Marí
Fuente: Artículo escrito por el poeta Antoni Marí en La Vanguardia, 07/12/2005.
Sobre el arteLos espejos se emplean para verse la cara;
el arte, para verse el alma.
George Bernard Shaw
Vaig travessar el mirall
Obra de la pintora Pons Tello, del año 2005
El valor de las palabras que no se dicenTe imagino entre acantilados y bloques de piedra, entre colosales dados marinos que un dios extravía en una noche de azar. Ya lo dijo el clásico, lo sabemos bien y no hay más excusa: el destino está en las manos de un niño que juega. Pero ese niño nos abandonó hace tiempo, desapareció en un pasillo de la casa natal o naufragó en las arenas movedizas del mundo.
Te veo en tus primeros años, en la playa, recogiendo cristales devueltos por el mar, fragmentos de esa verdad que se rompió en mil pedazos. Tu manos diminutas, mojadas por la sal de las estatuas que miran atrás, aprietan con fuerza esos vidrios verdosos que ya no cortan, que ya no son puñales en la refriega de un bar, ni estilete en las venas del suicida, sino lágrimas de esquinas redondeadas por la erosión de esa gran bañera revuelta que tienes ante ti, inestable líquido amniótico que representa la anterior felicidad.
Pero saber, no significa comprender. Tu mirada interrogante, tus preguntas sin respuesta, acarician el viento frío del norte, la poderosa lluvia que riega siempre a los humanos en tu tierra. Hay jardín eterno y puede que hasta edén. Y amor agrícola en las espaldas de los amantes que llevan impresas las cicatrices perpetradas con la azada de las uñas. Cabellos mojados por la eterna precipitación de los cuerpos, por el sudor del galope y los equilibrios tórridos. Y también hay silencios, y monosílabos que no se dicen, o que se dicen demasiado y entonces es como si la boca callara para siempre.
De repente, la luz se apaga con la tormenta. Será solo un momento, sí, pero ese momento puede valer por toda la vida de un mortal. Un instante en el que tu me coges de la mano para que no me pierda. Conozco tu casa a oscuras, tu laberinto, tu escondite secreto donde hay que encontrar el hilo que me desvele los misterios de tu existencia. No entiendo nada, pero todo me es familiar. Es como si hubiera estado aquí antes. Como si tus labios sellados fueran las exactas palabras que esperase oír.
Me impresiona tu discurso de ausencias, tu música sorda, todo aquello que no expresas, vestida como vas con esos límites intangibles. Intuyo que sonríes al ver que tropiezo con uno de tus muebles, que se me antojan como el descubrimiento de un jeroglífico doméstico. Incluso el vaso que me ofreces me parece una copa antigua con incrustaciones de besos preciosos, un grial de encuentros y pequeñas muertes horizontales.
Con la venda de la sombra en los ojos, me dejaré llevar allá donde la lluvia es cálida y los cabellos abrazan como algas predispuestas. Minotauro ciego, no sé si estoy con la mujer o con la niña que fuiste. ¿Tiene acaso alguna importancia eso, hoy que ese dios del destino ha perdido sus dados de la suerte en la playa?
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